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Newsletter junio’15

Newsletter junio’15

Nueva regulación en el uso de Drones para preservar la privacidad y seguridad

Desde hace ya tiempo, venía manifestándose la necesidad de una normativa común que regulase el uso civil de los drones, que protegiera a los ciudadanos y garantizase su seguridad y privacidad. Y es que hoy en día es cada vez más común el uso de drones fuera de su tradicional ámbito militar, con todo lo que ello conlleva.

Estos pequeños artefactos voladores, dotados de cámaras, sistemas de grabación de audio e incluso sensores de movimiento, son capaces de llegar a zonas de difícil acceso, sobrevolar los rincones más insospechados y, lo más polémico de todo, incluso sin ser vistos por las personas a quienes puede registrar.

Lógicamente, esta intromisión supone una amenaza para la privacidad de las personas, además de para la seguridad (recordemos el reciente incidente del cantante Enrique Iglesias, “embestido” por uno de estos aparatos que grababa uno de sus conciertos). Y como no podía ser de otra forma, era cuestión de tiempo que el uso de estos artefactos, ya al alcance de prácticamente cualquiera, fuera regulado por las autoridades pertinentes.

Hace escasos días, se publicaba la normativa referente al uso de drones por parte de las autoridades de protección de datos del Grupo de Trabajo del artículo 29 de la Unión Europea. Veamos algunos de los puntos más destacados que recoge.

El problema de los drones y la privacidad

Viendo el potencial y las características de este tipo de aparatos de vigilancia y observación, resultan evidentes los riesgos que representan de cara a preservar la intimidad de los ciudadanos que pueden ser involuntariamente grabados.

Además de cámaras de grabación nítida, están habilitados para registrar sonido e incluso interceptar comunicaciones móviles. Asimismo, muchos están dotados de cámaras de infrarrojos y detectores térmicos, capaces de grabar más allá de muros y paredes. Imaginemos el riesgo que este tipo de instrumentos puede acarrear en manos de criminales o simplemente voyeurs, que deseen utilizar esta tecnología para sus fines sin escrúpulos.

A esto se añade la falta de transparencia dada por la frecuente dificultad para divisar los pequeños drones que sobrevuelan a determinada altura, y el desconocimiento de quién está utilizándolo, qué tipo de información está registrando, y con qué fin lo está haciendo.

Por ello, la confusión y las dudas que planteaba el uso de drones, han desembocado en la imperiosa necesidad de que las autoridades en materia de seguridad regulasen mínimamente y arrojaran luz en el asunto.

Obligaciones y recomendaciones para el uso de drones

El Dictamen del GT29 de la UE deja a un lado el ámbito de uso estrictamente personal y doméstico. Para el resto de entornos, indica una serie de normas enmarcadas en el ámbito jurídico de la Directiva 95/46, relacionada con la 2002/58 sobre Privacidad y Comunicaciones Electrónicas. Además, remite en algunos aspectos a las disposiciones legales nacionales que se aplican a los sistemas CCTV de vigilancia en circuito cerrado de televisión

Se hace hincapié en la necesidad de comprobar si se precisa autorización por parte de aviación civil, minimizar la captura de datos y limitar la recogida y procesamiento de datos dentro de los fines establecidos.

De cara a los fabricantes, se detalla que los drones deberán diseñarse para ser lo más visibles e identificables posible. Es decir, habrán de emplearse colores llamativos, señales acústicas, e iluminación, e informar al comprador que el producto supone un riesgo para la privacidad dada su naturaleza potencialmente intrusiva. Cuando sea posible, facilitar mapas que identifiquen claramente dónde está permitido su uso.

Para el usuario que maneja el aparato, se insta a evitar en la medida de lo posible sobrevolar edificios y zonas privadas, incluso aunque no esté expresamente prohibido su uso.

En cuanto a los legisladores y reguladores del sector aéreo, deberán favorecer un marco que garantice, no sólo la seguridad en vuelo, sino también el respeto por todos los derechos fundamentales de los ciudadanos.

En todo caso, la utilización de los drones deberá realizarse en base a la legislación y nunca ser destinada a la vigilancia indiscriminada, tratamiento masivo de datos o la difusión de perfiles y datos privados.

Fuentes | Agencia Española de Protección de Datos / Article 29 of Directive 95/46/EC.

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  • 30 / 06 / 2015
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